Desde hace un tiempo que volví a ser turista. Es molesto ser turista. Por lo general consiste en caminar mucho y sacarse fotos en la calle o entrar a lugares a comer y que lo traten como a un boludo. 59 pesos el plato de pasta, 18 pesos una botellita de cocacola… 120 pesos la marihuana.
Turista = pelotudo. Te pillaron la “ll”, corré.
Pero no hablo de esa clase de turistas. Me refiero a los turistas según las oficinas migratorias, que son grandes galpones con funcionarios lúgubres y vendedores de pancho. Si, son burocráticos y muy forros, pero venden panchos de los buenos. Por no decir, de los sucios.
Antes que expire mi sello, tengo que hacer el tour de documentos. Finalmente decidí que hoy sería el dia. Comienzo a sentir el tedio de la burocracia y el disgusto intelectual ante las largas esperas.
Está establecido que uno debe preferir tramitar cosas a las 9 de la mañana y no a las 11 de la noche.
Me acuesto temprano, aun habiendo pasado menos de 7 horas despierto. Cuento de 100 a 0 para dormir. No funciona, cerca del 43, me sudan los pies al pensar en alguna irregularidad: “Vuelva al Brasil, aféitese y vuelva en un mes”.
Pienso en las señoras que arreglan relojes y me duermo. A las 6 am, hace frio y llueve. Me alegra haber elegido el dia mas choto de la semana, miércoles, para intercambiar sonrisas con gendarmes tembó. No queda otra: hay que ser simpático.
Me baño, me arreglo, desayuno un cigarrillo y a la calle. No hay gente. Será la lluvia. Y los taxis? No importa. Buenos Aires luce particularmente tranquila hoy.
Claro, elegiste un feriado, turista pelotudo.
Buenos Aires, 25 de mayo.
miércoles, 25 de mayo de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario